Yo Pagaré tus Cuentas
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Spanish Tracts

Yo Pagaré tus Cuentas (#149)

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Tract Text:

YO PAGARE SUS DEUDAS

Así decía el rótulo con grandes letras blancas puesto en una calle de cierta ciudad inglesa.
-Exactamente lo que tú necesitas –musitó Tomás a Juan, su compañero de trabajo, cuando ambos se pararon delante del letrero-. ¡Tantas veces me has dicho que estabas apurado respecto a la cuenta del doctor y algunas otras!
Tomás leyó en voz alta:
-Acudan al número 137 de la calle Mayor, el próximo sábado, día....a la 1 del mediodía, trayendo facturas pendientes y les serán pagadas.
Juan exclamó riéndose:
-De seguro que no lo crees, debe ser una trampa o una broma.
-Juan suspiró: -¡Ojalá fuera verdad! Pero es demasiado bueno para serlo.
Sin embargo miraba cada día el letrero al salir de la fábrica. ¡Tenía tantas deudas!
El sábado tomó una determinación. No esperaría a Tomás cuando sonara la sirena, sino que iría directamente a la dirección del letrero. Esperaba encontrar una gran multitud, pero no había nadie. Llamó tímidamente.
Se abrió la puerta y un hombre de cabellos grises le invitó a entrar.
-¿Es verdad que usted pagará mis deudas?
-Sí –fue la amigable respuesta-: muéstreme las facturas y le daré el dinero.
Entró en un despacho donde había otras tres personas sentadas. Todos esperaban que diera la una.
El anciano sonrió tristemente y dijo:
-¡Solamente cuatro personas! Supongo debe haber otras en esta ciudad que tienen deudas, pero no han querido creer el anuncio. Ahora han perdido la oportunidad. Antes de que ustedes se vayan –continuó-, quisiera que oyeran mi historia.
Hace algún tiempo yo supe del amor de Dios, quien envió a su Hijo Jesucristo a pagar las deudas del pecado que tenemos con nuestro Hacedor. Si El no hubiese venido todos seríamos condenados porque no podemos de ningún modo pagar a Dios por las muchas faltas y pecados que hemos cometido durante nuestra vida.
Cuando yo creí las promesas de la Palabra de Dios, aceptando el don de la vida eterna, me sentía tan feliz que quería decirlo a todo el mundo: pero muy pocos querían escucharme. Por eso puse este letrero, y ya lo ven, solamente cuatro han acudido. Los demás no lo creyeron.
Ahora les pido que vayan y digan a sus compañeros como yo pagué sus deudas. Y no olviden explicarles también, que Jesucristo vivió, murió y resucitó para pagar la deuda de sus pecados con Dios. A ver si esta experiencia que ustedes han tenidos les ayudará, a ustedes mismos y a otros, a creer el anuncio divino de salvación.
El anciano dio a cada uno el dinero que necesitaban y abrió la puerta. Un pequeño grupo estaba esperando fuera.
-¿De verdad os pagó las deudas? –preguntaron.
Cuando los cuatro mostraron el dinero, dijeron todos:
-Ahora entraremos nosotros.
Pero el anciano apareció en el dintel y sacudiendo su cabeza dijo:
-Es demasiado tarde, recuerden lo que decía el anuncio –y cerró la puerta.
-¡Si yo hubiese creído el anuncio –dijo Tomás cuando su compañero le contó el caso-fui un tonto de remate.
Juan le refirió también lo que el anciano le había dicho acerca de la deuda con Dios que Jesús ofrece pagarnos si le aceptamos como nuestro Salvador.
-Por lo menos que no hagamos tarde para ésta –exclamó Tomás pensativo.
La Sagrada Escritura afirma: La paga del pecado es muerte mas la dádiva de dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro...
¿Ha recibido usted ya esa dádiva, apreciado lector?
¿No quiere recibirla antes de que sea demasiado tarde?

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